Conoce un poco acerca de mi

Nací en Bogotá, Colombia, y desde muchos años atrás he comprendido que Dios no es solo una creencia: es la fuente de consuelo, visión y fe en cada momento de mi vida. Él ha estado y estará conmigo en los días de dolor, incertidumbre, desánimo o soledad, y también en los de alegría, paz, tranquilidad y éxito. Esa certeza ha marcado toda mi vida y ministerio.

Mi formación teológica la realicé en el Instituto Bíblico de Bogotá y en la Universidad Bautista de Santiago de Cali, Colombia, donde me gradué como teólogo. Esa preparación me dio bases firmes para servir con pasión y entrega en el ministerio.

 

Con casi 50 años de ministerio, he tenido el privilegio de servir como pastor, maestro bíblico, consejero, conferencista, ejecutivo, líder de pastores, comunicador y escritor. A lo largo de estas décadas he visto cómo Dios ha transformado miles de vidas, levantando corazones, restaurando familias y guiando a muchos a una fe más profunda. No ha sido por mis méritos, sino porque Él me ha permitido ser un instrumento en sus manos para bendecir a otros. Todo lo que hago lo hago con el corazón: hablo a las personas no solo con teoría, sino desde experiencias vividas, como un peregrino más en el camino. A lo largo de estas décadas, Dios ha transformado miles de vidas, levantado corazones, restaurado familias y guiado a muchos a una fe más profunda.

 

He compartido la Palabra de Dios en conferencias, en la radio y en mi podcast Triunfando Devocional, alcanzando a multitudes que han encontrado ánimo y esperanza en medio de sus luchas. Y hoy, con gran gratitud, me preparo para el lanzamiento de mi libro Triunfando Devocional, un nuevo espacio para seguir inspirando y fortaleciendo corazones.

 

En lo personal, soy esposo de Mayté, maravillosa mujer, padre de dos hijas hermosas, abuelo de una nieta linda y suegro de un siervo de Dios ejemplar. Mis pasatiempos son sencillos: disfruto profundamente la lectura y la música clásica, momentos que me permiten reflexionar, aprender y conectarme con Dios, con su creación y con los demás.

Hoy sigo sirviendo con la misma pasión y con el deseo de hacerlo hasta el final de mis días: a Dios y a todas las personas que Él ponga en mi camino. Mi oración es que cada palabra escrita, enseñada o hablada sea un canal de fe, luz y esperanza, porque estoy convencido de que cuando compartimos lo que Dios nos da, las vidas nunca vuelven a ser las mismas.